“¿Pero qué tiene que ver todo esto con el tema de mi conferencia “Las mujeres y la ficción”?
Me pregunté entrando a la casa”
Virginia Woolf
Un cuarto propio, no es sólo un espacio físico, sino también puede adquirir una dimensión simbólica. Y en su doble acepción “propio”, corresponde a quien lo posee, y que es el adecuado para desplegar libremente su creatividad. Baro Estudios tiene esa doble potencia. Esta centenaria casona del barrio de Constitución es un taller compartido, una comunidad de intercambio y de sostén para quienes lo habitan, respetando la individualidad de cada artista en su estancia. Allí el paso del tiempo ha dejado sus huellas pero aún se percibe el esplendor de su fastuosa arquitectura. Como el resabio de una estupenda joya que ha perdido en parte el engarce de sus diamantes aún persiste su lejano fulgor y nos abre sus puertas para ver modos de producción de la contemporaneidad.
Gisela Asmundo | Luciana García Belbey
El taller, un cuarto propio para crear Artistas de Baro Estudios es una celebración a la libertad que tiene en la contemporaneidad la mujer para poder desarrollar su práctica artística. Aunque parezca algo obvio, aún arribando al siglo XX, las artistas no tenían la independencia suficiente y menos aún un espacio digno y propio para desarrollarse plenamente como artistas y profesionales. Incluso, a lo largo de la historia del arte las mujeres han sido relegadas e invisibilizadas del relato canónico. Las mujeres y sus obras siguen teniendo, en muchos casos, menor representación en museos e instituciones culturales. Aún hoy las piezas producidas por hombres tienen un mayor valor comercial que el de sus colegas. La propuesta curatorial nace a partir de una interpretación del texto de Virginia Woolf Un cuarto propio. Texto feminista por excelencia donde se ponen de manifiesto las trabas y condicionantes a las que debe enfrentarse una mujer que quiere desarrollarse profesionalmente en el ámbito de la literatura y el arte. Por eso en ocasión del 8M, esta exhibición supone celebrar y poner en valor el trabajo que estas artistas llevan adelante en su estudio compartido, en donde cada una tiene su “cuarto propio para crear”.